Periplo | “Se nace poeta, pero también hay que hacerse”
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“Se nace poeta, pero también hay que hacerse”

AntonioHdez1

04 oct “Se nace poeta, pero también hay que hacerse”

Antonio Hernández, a sus 72 años, recibe en este tiempo presente el reconocimiento de buena parte del mundo literario español. Después de haber dedicado más de la mitad de su vida a la novela y la poesía, en el 2014 fue reconocido con el Premio Nacional de Poesía, El Premio Nacional de la Crítica, el Premio de las Letras Andaluzas y la Medalla de Oro de Andalucía, como galardones más recientes para una carrera artística que desde muy temprana edad empezó a adquirir una importante notoriedad. El escritor gaditano será una de las voces que den vida la próxima semana a Periplo, Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras. El sábado, 10 de octubre, protagonizará la charla ‘El Viaje y la poesía’. Para ejemplificar la importancia que los desplazamiento ha tenido en su obra, Hernández se acuerda del poeta portugués Gil Vicente para destacar que “vivir no es necesario, viajar sí.

– ¿Cómo fueron sus inicios en el mundo de las letras, cómo se aproximó a la poesía?

– Soy de Arcos de la Frontera, en Cádiz, un pueblo donde siempre ha florecido la poesía. Siempre me cautivó el hecho poético y los precedentes de mi lugar de origen me ayudaron en la decisión. Además, mi familia regentaba un hostal en el que iban a parar muchos artistas y algunos de ellos, ante la imposibilidad pagar el coste de su estancia, dejaban libros de poesía como moneda de cambio. Así pude leer muy pronto a poetas como Gustavo Adolfo Bécquer o a los ensayistas ingleses y esa llama de la poesía se prendió para siempre. Luego, claro está, todo se ha enaltecido con mucha más lectura.

– ¿La poesía es un oficio que se va entrenando con el paso del tiempo?

– Para llegar a ser un poeta destacado hay que saber mucho y trabajar mucho. Se nace poeta, es cierto, pero también hay que hacerse. Y esto, normalmente, sólo se consigue a través de mucha lectura y con el paso del tiempo. También es verdad que en ocasiones también se da el caso contrario, el de los poetas intuitivos que inmediatamente captan el milagro de la poesía. Desde muy jóvenes escriben grandes trabajos. Con todo, el poeta surge cuando tiene que surgir y después queda un largo recorrido de mejora y perfeccionamiento, sobre todo para la laboriosa tarea de llegar a dominar las formas en el proceso de creación.

– ¿En qué momento se encuentra Antonio Hernández?

– Yo empecé muy joven. Con 19 años ya destaqué en el premio Adonáis y siempre he sido un escritor muy constante. Por aquello que se suele decir, que cuando venga la inspiración que te encuentre trabajando. El poema surge cuando viene la inspiración y normalmente si no estoy leyendo, estoy trabajando. Hay poetas de épocas y de rachas, pero en mi caso lo que me identifica es la constancia. Por eso he podido escribir muchos libros, porque siempre he estado muy atento a la llegada de las musas, sin prisa pero sin pausa, como las estrellas. Ahora mismo estoy inmerso en la escritura de un libro de poemas, pero también estoy ocupado con una novela.

– ¿Qué referencia tiene del Festival Periplo del que Puerto de la Cruz en el que participará la próxima semana?

– Desde hace tiempo tengo noticias través de la prensa. Una vez que fui invitado me he puesto al día y puedo decir que es un idea magnífica, original, que destaca respecto a otras ofertas de características similares. En mi caso, participar en una entrevista en la que se hablará de poesía me parece una gran oportunidad y me entusiasma. Es un tema muy amplio, el mundo de la poesía, pero espero ser capaz de hacer una exposición sobre todo aquello que se me pregunte.

– El Festival se desarrolla alrededor del mundo de los viajes. En su caso, ¿en qué le han influido esos desplazamientos vitales?

– Pues muchísimo. Los viajes proporcionan un material que me han servido especialmente para escribir mis novelas. A lo largo de mi vida me he tenido que desplazar por cuatro continentes y con el paso del tiempo se ha convertido en algo esencial para mí. Surgen anécdotas y experiencias que quizás no sean para la poesía, pero sí para la prosa. Mis novelas están llenas de planos viajeros. Algunos de mis libros relacionados con los viajes han recibido premios destacados, como cuando me dieron mi primer Premio Nacional de la Crítica. Hay un poeta portugués, llamado Gil Vicente, que decía que “vivir no es necesario, pero viajar”. Puede ser cierto.

– ¿Cómo encaja en su larga trayectoria el Premio Nacional de Poesía que recibió en el 2014?

– La verdad es que el año pasado casi no me dio tiempo para enterarme, porque me cayeron muchos reconocimientos. Me dieron el Premio Nacional de Poesía, El Premio Nacional de la Crítica, el Premio de las Letras Andaluzas, la Medalla de Oro de Andalucía… Todo esto ha venido a refrendar la trayectoria de toda una vida dedicada a las letras. Ya soy mayor, tengo 72 años, y la tercera parte de mi vida me he dedicado a la literatura. No está mal que un momento dado lleguen los reconocimientos. Mi primer Premio Nacional de la Crítica y Gran Premio de Bellas Artes lo recibí muy joven, pero ahora, a estas edades, es quizás más normal que se dé este embotellamiento de premios.

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