En el corazón del Festival Periplo, los libros encuentran un refugio especial, un espacio donde no solo se leen, sino que también se cuidan como si fueran los seres más frágiles y preciosos. La compañía Mama Crea trae a Puerto de la Cruz una instalación única: Desiderata, un hospital donde los libros son los pacientes y el aprendizaje se convierte en la cura que devuelve la vida a las páginas olvidadas.
A partir de este viernes a las 17:30 horas, y hasta el sábado a las 11:30 horas, los visitantes podrán sumergirse en este espacio de cuidado literario en la Biblioteca Pública Municipal Tomás de Iriarte. Allí, cada libro recibirá la atención que merece, mientras que los participantes se adentran en una experiencia viva, diseñada para reflexionar sobre la importancia de mimar tanto a la lectura como a la escritura.
En Desiderata, los pasillos se convierten en corredores hospitalarios y las mesas en quirófanos literarios, donde las páginas desgastadas recuperan su brillo bajo la mirada atenta de los amantes de los libros. Pero este hospital no está hecho solo para reparar, también es un lugar para aprender, donde la lectura se convierte en un diálogo entre el pasado y el futuro. Cada libro, como un paciente que guarda sus historias en las arrugas de sus hojas, encuentra en este espacio una segunda vida, y cada lector, una nueva forma de interactuar con el mundo a través de las palabras.
Mama Crea, con más de 30 años dedicados a las artes escénicas, nos ofrece aquí una instalación que no solo se ve, sino que se siente y se vive. Con su característico enfoque creativo, la compañía traslada sus propuestas más allá de los escenarios habituales, creando un espacio familiar e intergeneracional donde el arte se convierte en una experiencia compartida.
Este proyecto, respaldado por el Gobierno de Canarias en el marco de su Plan de Lectura de Canarias 2023-2030, no es solo un homenaje a los libros, sino también una invitación a cuidar de ellos, a tocarlos, sentirlos y escuchar lo que nos tienen que decir. Desiderata nos recuerda que, al igual que las personas, los libros necesitan ser atendidos, cuidados y, sobre todo, valorados. Porque en cada página hay una historia, y en cada historia, una vida esperando ser redescubierta.


