Al comenzar a escribir unas líneas que acercaran al lector al tema que este año inspira a Periplo, el Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventura de Puerto de la Cruz, de pronto las ideas se volvieron líquidas, comenzaron a desbordarse y a tomar forma propia.
La temática seleccionada, El Regreso, llevó a recorrer, durante días, pensamientos y recuerdos de viajes en los que aparecieron sorpresas y situaciones inesperadas, de esas que solo se entienden del todo cuando se vuelve a casa y se repasan con calma. También evocó aquellos momentos en los que el camino se hacía cuesta arriba y parecía que uno sobraba en un espacio, anhelando únicamente regresar a la seguridad conocida de las rutinas alimentadas por años.
Pero ese devenir de recuerdos se fue ramificando a medida que se ampliaba el horizonte. Poco a poco, esas memorias personales se abrieron hacia otras realidades, cercanas y lejanas, que invitan a reflexionar y a colocarse en la piel de quienes esperan el regreso de alguien o de algo.
Cuando el regreso significa volver —volver de un viaje o de una experiencia hacia un lugar seguro y conocido: el hogar, la familia, los amigos— suele vivirse como una experiencia tranquila y reconfortante. Pero cuando es uno quien espera ese regreso, la vivencia se transforma y aparecen la incertidumbre, la angustia, el miedo e incluso el dolor. Y surge, además, la impotencia de sentir que nada está bajo control.
En ese momento, los pensamientos resbalan ansiosos y se filtran entre las sombras del presente, entre las barbaries y las injusticias que rodean la vida actual, buscando una salida, una vía de escape, un despertar de los malos sueños a los que se asiste, sin encontrar salida y sin vislumbrar el regreso a la cordura.
Y así, como tantas aves migratorias que vuelven cada año a sus lugares de cría y alimento, Periplo también regresa. Lo hace para reunir voces que comparten sus ideas, sueños y experiencias y para abrir un espacio de reflexión que aporte luz, esperanza y solidaridad a todas aquellas personas que ya no pueden regresar a ninguna parte.
COMANDO PERIPLO