Publicado el 23 Sep, 2025
El regreso
El regreso inspira recuerdos y emociones: volver al hogar, esperar a quien no llega, enfrentar incertidumbre y dolor. Entre memorias y realidades presentes, Periplo regresa también: un espacio de encuentro donde voces diversas iluminan la experiencia humana del viaje, aportando reflexión, esperanza y solidaridad a quienes buscan regresar.

Al comenzar a escribir unas líneas que acercaran al lector al tema que este año inspira a Periplo, el Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventura de Puerto de la Cruz, de pronto las ideas se volvieron líquidas, comenzaron a desbordarse y a tomar forma propia.

La temática seleccionada, El Regreso, llevó a recorrer, durante días, pensamientos y recuerdos de viajes en los que aparecieron sorpresas y situaciones inesperadas, de esas que solo se entienden del todo cuando se vuelve a casa y se repasan con calma. También evocó aquellos momentos en los que el camino se hacía cuesta arriba y parecía que uno sobraba en un espacio, anhelando únicamente regresar a la seguridad conocida de las rutinas alimentadas por años.

Pero ese devenir de recuerdos se fue ramificando a medida que se ampliaba el horizonte. Poco a poco, esas memorias personales se abrieron hacia otras realidades, cercanas y lejanas, que invitan a reflexionar y a colocarse en la piel de quienes esperan el regreso de alguien o de algo.

Cuando el regreso significa volver —volver de un viaje o de una experiencia hacia un lugar seguro y conocido: el hogar, la familia, los amigos— suele vivirse como una experiencia tranquila y reconfortante. Pero cuando es uno quien espera ese regreso, la vivencia se transforma y aparecen la incertidumbre, la angustia, el miedo e incluso el dolor. Y surge, además, la impotencia de sentir que nada está bajo control.

En ese momento, los pensamientos resbalan ansiosos y se filtran entre las sombras del presente, entre las barbaries y las injusticias que rodean la vida actual, buscando una salida, una vía de escape, un despertar de los malos sueños a los que se asiste, sin encontrar salida y sin vislumbrar el regreso a la cordura.

Y así, como tantas aves migratorias que vuelven cada año a sus lugares de cría y alimento, Periplo también regresa. Lo hace para reunir voces que comparten sus ideas, sueños y experiencias y para abrir un espacio de reflexión que aporte luz, esperanza y solidaridad a todas aquellas personas que ya no pueden regresar a ninguna parte.

COMANDO PERIPLO

Si quieres seguir leyendo:

Vidas singulares

¿Cuántas vidas singulares descubrimos viajando? A veces, una conversación inesperada nos revela una forma única de ver el mundo que transforma nuestra perspectiva. Con Periplo, te invitamos a explorar la magia de esos cruces humanos, cotidianos o excepcionales, que nos cambian profundamente.

RITUALES. Observar, conocer, respetar

Desde las celebraciones afro-cubanas en las Islas Canarias hasta rituales ancestrales en tierras distantes, los rituales de viaje nos sumergen en la identidad universal de la humanidad. Son una ventana a prácticas compartidas a lo largo de la historia, enseñándonos sobre la relación del individuo con su entorno. En un mundo lleno de experiencias efímeras, estos rituales nos instan a mirar y respetar los lugares que visitamos como si fueran propios, conservando la diversidad cultural que enriquece nuestras vidas.

El viaje circular

Transitar es desplazarse respetando el camino y, para eso, el primer viaje que debe hacer la humanidad es hacia sí misma. Transitar por el planeta debería ayudar a sanarlo y no a envenenarlo.